Educación financiera
La meta de Sandi
Edad sugerida: 6 a 10 años
Sandi quiere un monopatín. Mientras más trabajos hagas, más rápido llegas a la meta.
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Para madres, padres y cuidadores
Cómo ayuda La meta de Sandi al desarrollo de tu hijo
Ahorrar no es guardar por guardar: es querer algo y decidir, una y otra vez, que eso vale más que el antojo de hoy. Este juego le deja a tu hijo practicar esa decisión sin riesgo. Aquí te contamos cómo se juega, qué trabaja y cómo seguir en casa.
Cómo se juega
Sandi quiere un monopatín y camina por un sendero hasta la tienda. En cada casilla pasa algo: cae la mesada y tu hijo atrapa las monedas tocándolas, o aparece un antojo y decide si lo compra o no lo compra y se queda con su dinero. Una alcancía y una barra muestran cuánto lleva. Desde el nivel medio hay trabajos cortos (lavar el carro, sacar la basura, regar el jardín) para ganar un poco más, y en el difícil también gastos necesarios, que hay que pagar. Todo el tiempo el juego le dice en qué semana va a llegar a este paso: ese número baja cada vez que hace un trabajo y sube cuando compra un antojo. Gana en cuanto junta lo que cuesta el monopatín, y mientras antes llegue, más estrellas; si se acaban las semanas, puede volver a intentarlo.
Qué está aprendiendo
Aprende que el tiempo también se decide: trabajar acerca la meta y gastar la aleja. Trabaja la gratificación diferida: esperar por algo mejor en lugar de tomar lo inmediato. También distingue un antojo de un gasto necesario, ve que el dinero se gana con trabajo y practica sumas y restas con cantidades pequeñas. Comprar un antojo no es «perder»: el juego permite darse algún gusto y aun así llegar, que es como funciona un presupuesto real.
Ideas para seguir en casa
- Ayúdalo a elegir una meta real y pequeña, y dibujen juntos una barra para ir pintando lo ahorrado.
- Si recibe mesada, propónganse guardar una parte fija cada vez.
- Antes de una compra, pregunten: ¿lo necesito o es un antojo?, ¿me acerca o me aleja de mi meta?
- Lean juntos «El Regalo Perfecto» y conversen sobre qué era lo que Sandi quería de verdad.
Un consejo de Mora: jueguen juntos un rato corto, de 5 a 10 minutos, y conversen al terminar. La pantalla funciona mejor como punto de partida para hablar en familia que como una actividad en solitario: el aprendizaje real ocurre en la conversación, que es el corazón del método Mora.